Las prácticas sexuales taoístas lo aseguran: el hombre es capaz de alcanzar la inmortalidad practicando el sexo tántrico. No hace falta aclarar, que por supuesto, no son más que un cúmulo de tonterías y superstición. No obstante, veamos qué debe hacer una persona para convertirse en un “Yen”, un inmortal, siguiendo las artes del Tao.

postura tao sexual

Las artes sexuales taoístas alcanzaron su punto máximo entre el final de la dinastía Han y el final de la dinastía Tang (1000 d.c). Por lo que mientras en europa estaban en pleno medievo, sufriendo en la vida terrenal y con las esperanzas puestas en la vida del más allá, en China estaban “dale que te pego” con prácticas sexuales de lo más peculiar. Sin embargo, pronto llegó la censura (no por parte del Cristianismo, que andaba muy lejos de la zona), sino debido al puritanismo introducido por Confucio, en el que el sexo se convirtió en un tabú. Sin embargo, para bien o para mal, se conservan numerosos escritos sobre dichas prácticas sexuales que sobrevivieron a la censura protegidos en Japón.

La base del pensamiento taoísta es que el “qi” una fuerza misteriosa nos rodea y forma parte de un todo. El “qi” es un flujo de energía creada por todas las cosas, está en todos los objetos físicos y también en nosotros (a los fans de Stars Wars creo que deben sonarle estos conceptos). El “qi” se relaciona con nosotros mediante una sustancia que tenemos en nuestro interior llamada “Jing”. El “Jing” viene a ser como una barra de energía en un videojuego: cuando se vacía la barra, el personaje muere. El “Jing” a su vez está muy relacionado con la pérdida de fluidos corporales, entre ellos el que más “jing” tiene es el esperma. Así que hay que evitar siempre que se pueda defecar, orinar y sobre todo eyacular. Ni que decir tiene que llevar a la práctica estas ideas puede ser desastroso para la salud.

Pues bien, una vez asimilados estos conceptos, no queda sino llevar a cabo una serie de pasos muy sencillitos para alcanzar la inmortalidad (ni se os ocurra intentarlo):

  • Para evitar que baje nuestra barra de energía de “Jing”, no se debe eyacular nunca, o al menos muy pocas veces. Así que aquí no vale eso del dicho “Semem retentum venenum est”. Esto no quiere decir que no se puedan tener prácticas sexuales, todo lo contrario. En realidad el Tao aconseja tener cuantas más mejor, pero siempre reteniendo el esperma. Para conseguir esto no hay más que apretar en un supuesto punto situado entre el escroto y el ano. Se sabe que apretando dicho punto, se puede llegar a conseguir una eyaculación retrógrada pero los taoístas creían que lo que ocurría era que el semen viajaba hasta el cerebro y allí lo alimentaba.
  • Para rellenar la barra de vida, no hay más que practicar mucho el sexo, de esta forma se irá creando más y más “jing”.
  • Las posturas sexuales influyen, y mucho. Se debían practicar una serie de posturas sexuales tántricas diseñadas para crear cuanto más “jing” posible.
  • La perfecta relación sexual tántrica debe comenzar con el pene flácido y encogido dentro de la vagina de la mujer y debe retirarse erecto sin llegar a eyacular.
  • Debe evitarse la producción de cualquier excremento, y para esto hay que intentar vivir del aire e ingerir solo saliva. La respiración es muy importante y el yen debe tener la capacidad de reciclar su propio aire. Todo aspirante a la inmortalidad está obligado a entrenarse a diario reteniendo el aire durante tiempos cada vez más largos.

Lo dicho, ni se os ocurra intentarlo, porque el resultado en vez de inmortal, va a ser totalmente mortal.